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la gracia es con la opción b, contraste frío-calor
es cómo si a una bola de helado de nata, casero faltaría más, o a una manga de merengue bien bien frío, uno le chorrea con gracia un fino hilo de chocolate hirviendo por encima, justo antes de catarlo ( para una utilidad salerosa que le encuentro al cacharrito de la fundue). :))
Aunque si lo que se quiere es refrescarse con un plato frío, que además dejé el frío en el cuerpo un ratico bueno, el congelar las uvas durante 24 horas y cortarlas en rodajas (a modo de piña) antes de hecharlas al plato tiene su qué (esto lo hacen mis tías).